1984 y los hechos alternativos

1984 y los hechos alternativos

En 1949, el escritor distópico George Orwell escribió una novela de corte utópico-futurista llamada 1984. Es la misma novela a la que hizo referencia el famoso comercial de Apple para el lanzamiento de la primera Macintosh.

En su novela, inventa el concepto de “El Gran Hermano”, un líder omnipresente e infalible, capaz de alterar los hechos y las conciencias de las personas. Tenía el control absoluto de la información, la que podía mandar a reescribir las veces que quisiera para ajustarse a sus visiones del mundo. Además manipulaba las líneas de producción para ajustar sus promesas a la “realidad”. Por ejemplo, si prometía que se fabricarían un millón de botas, eso es lo que se haría; aunque no se necesitaran tantas botas o bien, si la capacidad de producción no lo permitía, entonces se alteraban los números para ajustarlos a la meta.

Toda la manipulación usada para eso, es lo que se conoce como “hechos alternativos”, donde no se alteran las visiones para encajar en los hechos. Alteran los hechos para encajar las visiones. El Gran Hermano tenía control absoluto sobre lo que se publicaba en los medios, también había oficinas de gobierno encargadas de reescribir la historia, si fuera necesario, para hacer encajar los discursos de El Gran Hermano, de manera que siempre dijera la verdad.

Al final, no importaba lo que dijera El Gran Hermano, todo lo que afirmaba significaba un reajuste a la realidad, para hacerla calzar con su visión.

Hoy en día es un poco más complicado tener el poder de alterar la realidad, debido a la gran cantidad de medios y la gran cantidad de diversas fuentes de información. Sin embargo, la realidad aun es susceptible de cambiarse, por ejemplo, repitiendo una mentira muchas veces, hasta que esa mentira se convierta en verdad. También es posible, hoy en día, alterar la realidad difundiendo gran cantidad de verdades o de información, de manera que la realidad puede pasar desapercibida, generando cortinas de humo.

Los “hechos alternativos” tienen hoy más valor, cuando una de las asesoras de comunicación de Donald Trump usó el término para descalificar las fotografías difundidas sobre la poca gente que asistió a la toma de posesión del presidente.

El que no ha leído el libro, sería interesante que lo haga; pero también debería de leer “Un mundo feliz” de Aldus Huxley, para completar la visión sobre cómo nos manipulan de diferentes formas para alterar la realidad.

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